¡Bienvenidos a BB Bolano Books! Un blog de literatura muy, muy, pero que muy subjetivo (no soy un objeto, soy un sujeto). Una web hecha por y para mis amigos lectores y para todo aquel que no pueda entender la vida, si no con un libro como compañero de viaje...
“No tengo ninguna razón para quejarme ni, menos aún, para dar saltos de alegría; sí, en cambio, miles de razones para guardar silencio”
“Los hermanos Tanner”, Robert Walser (Debolsillo Contemporánea).
“Tenemos que obligar a la vida a obedecernos, entonces se puede vivir”
Von Keyserling, en su libro “Los niños de los bellos días” (Nocturna)
“No desdeñes nunca las ideas imaginativas, Jack, a ellas se llega sólo después de mucho pensamiento, de mucha reflexión y mucho estudio, y de notable atrevimiento. No están al alcance de cualquiera. Sólo de los que vemos y aun así seguimos mirando.”
Javier Marías, en su novela “Tu rostro mañana. 2 Baile y sueño”. En Debolsillo Contemporánea.
“Conrad dice que lo que el marino espera es ver. Su deseo más profundo es el de ver. Ver la costa… o, cuando no hay costa, ver en plena tempestad, cuando no se puede ver nada: ver dónde va a encallar el barco, dónde puede hundirse; ver a lo lejos; prever cuándo se acerca a un puerto, al término. Creo que, de alguna manera, es lo que todos deseamos: ver, ver acaso más lejos que hoy. ¿Y qué no estaríamos dispuestos a dar por saber hasta qué punto podemos contar con alguien, podemos tener confianza en esa persona?”
Javier Marías, en el libro “A propósito de un tal Javier Marías” (Contemporánea, Debolsillo) donde es entrevistado por el escritor francés Michel Braudeau.
“Las cosas no acaban de existir hasta que se las nombra, eso todo el mundo lo sabe o lo intuye…”
Javier Marías, en su novela “Tu rostro mañana. 1 Fiebre y lanza”. En Debolsillo Contemporánea.
Bienvenido Frédéric
El primer lugar y para ser sincero, os prometo que no sé si Frédéric Beigbeder es un buen escritor o no. Sólo sé que tiene el don que tiene muy pocos de atraparte con sus historias, en este caso, la suya propia, la historia de su vida.
Una “novela francesa” es un desnudo integral, sin tapujos, tal cual. La historia con la que arranca el libro, la detención de Beigbeder por consuma de coca en plena calle y las vejaciones a la que fue sometido ya en comisaría, probablemente le hicieron perder el pudor y sentir la necesidad de mostrarse en cueros ante sus lectores. Así, cuenta su historia y la de su familia, que en esencia es la gran historia de la alta burguesía francesa de los 60 y 70. Aquella que veraneaba en Guetaria, que tenía sus mesitas de noche salpicadas de cajas de cerillas de los mejores hoteles de todo el mundo y organizaba fiestas con todo el glam cosmopolita de la alta sociedad. Una sociedad bien educada, que no apoyaba los codos en la mesa y que buscaba la felicidad a través de lo sofisticado, del materialismo y del bienestar del momento, pero que guardaba demasiado en su interior, hasta darse cuenta que lo esencial era otra cosa, y además les fallaba.
Frédéric es heredero de esa educación y por ello se siente un desarrapado social,
que tiene el carro lleno de cosas, pero vacío de amor. Probablemente este libro es una llamada de socorro, un grito pidiendo para sí mismo todo el cariño que no recibió…
Desde que publicó el best-seller “13,99” hace ya unos diez años le había perdido la pista por completo. Tal vez por que jamás pensé que fuera a encontrármelo en una editorial como Anagrama. Ahora, no sólo pienso que es la editorial española donde mejor encaja, si no que creo que ha venido para quedarse mucho tiempo.
“Desde entonces, no he cesado de utilizar la lectura como un medio para hacer desaparecer el tiempo, y la escritura como un medio para retenerlo.”
Frédéric Beigbeder, en su novela a modo de autobiografía: “Una novela francesa” (Anagrama)
“Rey Lear: ¿Quién puede decirme quién soy?”
“Para Montaigne el placer está en la búsqueda, no en el hallazgo”.
Stefan Zweig en el último libro al que dedicó su vida antes de suicidarse: “Montaigne” (El Acantilado).
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